La importancia de la medición precisa de la presión en las instalaciones de la industria láctea - Resumen
La medición de la presión y el control de la temperatura durante los procesos de pasteurización y homogeneización de la leche son elementos cruciales para garantizar la calidad y seguridad de los productos lácteos. Estos sistemas requieren que las tecnologías de medición utilizadas en ellos no sólo sean precisas, sino también higiénicas y estériles. Los transductores de presión, como DELOS SI y dTRANS p20, son idóneos para esta tarea por su durabilidad, precisión y resistencia al agresivo entorno de producción. Estos dispositivos permiten medir y controlar con precisión la presión durante las fases clave de producción, como la homogeneización, en la que el ajuste de la presión afecta a la viscosidad del producto final, y la pasteurización, en la que el mantenimiento preciso de la presión es esencial para destruir eficazmente los microorganismos sin degradar la calidad de la leche. El controlador PID programable DICON touch, que permite el control simultáneo de varios homogeneizadores, también garantiza la obtención del efecto final deseado.
Además, en el caso del llenado aséptico, donde se utilizan métodos HTST (alta temperatura/corto tiempo), el registro y control adecuados de los procesos son fundamentales para mantener la trazabilidad y cumplir los requisitos normativos. Los registradores de pantalla, como JUMO LOGOSCREEN nt, no sólo proporcionan documentación de los procesos en condiciones industriales difíciles, sino que también garantizan el cumplimiento de las normas de la Unión Europea relativas al tratamiento térmico de los alimentos.
Estas tecnologías son indispensables en las lecherías modernas que priorizan la automatización y los altos estándares de producción, minimizando el riesgo de error humano y aumentando la eficiencia de la producción. Mediante el uso de sensores, transductores, controladores y registradores avanzados, procesos como la pasteurización, la homogeneización y el llenado están más controlados, lo que se traduce en una mayor calidad y seguridad de los productos lácteos.